De la falta de empatía

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La Real Academia española define "empatía" como:

-Sentimiento de identificación con algo o alguien. 

-Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos. 


Hay muchos tópicos acerca de la vida del funcionario. Para muchos, trabajar en un organismo público es sinónimo de "los que salen a tomar el café y los que no saben hacer la O con un canuto". 

En mi primer año puedo enumerar a funcionarios que corresponden a dicho patrón. "Coincidentes laborales" yo los llamo. Personas que han conseguido mediante una oposición su puesto y, al parecer no les informaron que después de ese objetivo el camino sigue. 

Y así les va. Y así nos va. 

Tratan al ciudadano como si fuesen melones y no personas. No les importa, o eso aparentan, la vida de cada quién e ignoran que son personas con problemas muy dispares. Por poner un ejemplo; un juzgado. 

Hay quién viene a que se le notifique un divorcio, hay quién viene a denunciar a su ex-pareja (y padre/madre de sus hijos) por daños físicos y/o psicológicos, hay quién viene a recoger una demanda y la fecha del desahucio, hay quién de paso le explica su vida al funcionario porque ya no sabe con quién o dónde desahogarse mientras el funcionario mira su reloj impaciente por irse a desayunar. 

Porque el funcionario, querido coincidente de trabajo, no tiene problemas.  O al menos no de esos que le cuentan. Así que se va. Incluso dejando a un ciudadano a medias. 

¿Tiene el ser humano capacidad para ser empático? ¿Lo demuestra?  Ciertamente es complicado dar una respuesta a la pregunta de si el ser humano es empático. Estaríamos generalizando y lo cierto es que me he encontrado con quién no es ni siquiera una "migaja" atento. 

Sin ganas de ser negativa, me he encontrado con compañeros que realmente han tratado al ciudadano con el respeto que merecen y que si han estado a la altura. Si los ponemos en una balanza, pesarían más que los coincidentes de trabajo que tanto dejan que desear. 

Por poner otro ejemplo de falta de empatía ¿Qué sucede con la ciudadanía? 

Desde el fin del estado de alarma se han visto algunas noches de grandes fiestas y jolgorios en las playas y calles de diversas ciudades. No puedo sentir mayor impotencia y vergüenza. La excusa es que son jóvenes y necesitan divertirse. Pero no es el momento. 

Estamos "medio saliendo" de una pandemia, no de un resfriado común. Tenemos al sector sanitario, entre otros, que se han dejado la piel trabajando y doblando turnos para atender al resto. Sumergidos en el trajín de los centros ambulatorios y los hospitales, de falta de sueño, de falta de equipos de protección, de sobrevivir como han podido. Porque estaban en primera fila. 

Personal del sector público al que no ponemos cara ni nombre pero, ¿y qué pasa si piensas en que uno de estos sanitarios es tu vecino? ¿tu amigo? ¿familiar? ¿pareja? ¿tendríamos el detalle de irnos con cervezas a celebrar (aún no sé bien lo que se celebra puesto que el Covid sigue presente) cuando sabemos bien la dedicación y desgaste que han tenido? 

Seguramente no. Se necesita mucha dosis de empatía y de respeto por alguien para olvidarnos de nuestro propio "yo", sin pizca de egoísmo porque ya habrá tiempo de celebraciones, de fiestas y de reuniones. Ahora no es el momento. Hay a quién le sigue faltando aprender, le sigue faltando empatía y amor por los demás. 

                                                

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