Dije que volvía pero no volví

 

                                                         

Comienza septiembre y con él, la "oficina" retoma su ambiente ruidoso de aquellos que vienen a consultar procedimientos, de aquellos que ocupan su mesa tras el período de vacaciones y charlan sobre las mismas mientras sus dedos teclean en los ordenadores. De repente, Lady Antebellum suena de fondo en la radio y una de las canciones que hacía demasiado que no escuchaba se apodera de mi cabeza. Termino la faena programada para hoy....mentira, . Dejo aplazado para mañana lo que no es urgente y abro otra pestaña del ordenador buscando este mismo blog. 

Tempus fugit aparece en portada. Caigo en la cuenta que dije que volvería pero no volví, o quizás nunca me fui, solo lo dejé para más tarde. El tiempo huye alimentado por las obligaciones, por la rutina sin dejarnos espacio para lo que aporta tranquilidad. 

Entre la "oficina" parte del día, entre "empresa familiar", ya tenía bastante del día ocupado. En un arrebato por no haber acabado lo que un día empecé, también volví a la universidad. Me convertí en abeja trabajadora de día y ave nocturna estudiante de Derecho por las noches. No lo llamaría "arrebato", sino más bien inquietudes y seguir avanzando aunque escribir lo dejé de lado. 

"Sofía" fue la protagonista de uno de los tantos relatos que escribí y que no me atreví a darle mi nombre. Escribir detrás de "Sofía", en tercera persona, ha sido fácil. Sin miedo a que alguien reconociera algo entre líneas, sin miedo a que reconocieran a la Lorena que jamás se dejó conocer. Llevo tiempo pensando si utilizar a "Sofía" como autora de la novela que escribo y que peleo buscando huecos en el tiempo para hacerlo. 

Acabo de caer en la cuenta que no es un seudónimo lo que necesito porque ya no existe el miedo de escribir en primera persona. 

Continuará...

Comentarios

  1. Bienvenida de nuevo, aunque no corresponde porque nunca te has ido. Felicidades dobles, por un lado, por dejar a Sofía como mirona y tomar tú el volante y por retomar ese derecho que acabará dándote más satisfacciones de las que ahora puedas imaginar. Y como no hay dos sin tres, felicidades por la sonrisa que se adivina detrás del texto.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario