Carta a alguien de mi pasado




Hoy leía el escrito de una persona en redes sociales sobre el miedo. Decía que su peor miedo era la soledad, quedarse sin pareja. Pues bien, yo la disfruto. No siempre ha sido así, para qué engañarnos...he sido muy dependiente y si no estaba con alguien, era incapaz de hacer algo sola. Sobretodo cuando lo conocí a él. Creo que, de todas las cosas que alguien puede hacerle a su pareja, él me hizo la mayoría. 

  • Si te humilla, no es amor. 
  • Si sus amigos te nombran con motes chistosos sobre tu físico y él lo permite, no es amor. 
  • Si flirtea con tus amigas, no es amor. Ni ellas tampoco son amigas. 
  • Si se ríe de tus objetivos en la vida, no es amor. 
  • Si te levanta la mano, definitivamente no es amor. 

Han sido cinco años de anclaje emocional, de no ver más allá de mi nariz. Primero creía que el problema era vivir en el mismo barrio así que me mudé. Luego creía que el problema era yo pero como no encontraba solución empecé a matar la ansiedad con la comida. Así que, engordé cerca de treinta quilos. Estar gordita me perjudicaba y me ayudaba a partes iguales. La gente no se acerca a alguien gordito. Por lo tanto me servía de escudo. Ya tenía la excusa. 

Frené mi vida, dejé mis estudios y me marché. Cuando tomas distancia, es cuando eres capaz de ver las cosas con perspectiva. Eso ayuda, las palabras de un auténtico amigo también. Cuando tocas fondo, no te ayudan diciéndote que "no tienes ningún problema". ¿En serio? Toda yo, era un problema. 
  • No supe gestionar una relación de malos tratos. 
  • Lo culpé a él de todo cuando yo tenía mi parte de responsabilidad. 
  • Lo dejé todo. 
  • Me recluté en mi casa como si eso me fuese a salvar del mundo entero.
En perspectiva, aquellas con las que él tonteaba, me dejaron de lado. Cosa que fue un alivio. Ya estaba lejos por lo que él ya no molestaba. Más alivio si cabe. ¿Cuál era el siguiente paso? Reconocer mis errores y perdonarme. Es lo que más me costó. Perdonarme porque me gravé a fuego sobre la piel y en el alma todo aquello que me decía y que dolía tanto. Eso fue responsabilidad mía. 

  • No te va a querer nadie más que yo. 
    • La clave de todo. El problema principal es que no me quería YO MISMA, por supuesto que entonces nadie iba a quererme. Cuando aprendí a respetarme fue como soltar un lastre, levar el ancla que tenía agarrada a los pies. 
  • Si no estás conmigo, nadie va a querer estar contigo. 
    • Crasso error. No pretendo ser creída pero no puedo contar con los dedos de las manos todos aquellos que han querido ser algo más que un amigo. 
Aprendí a estar sola. Cuando no estás al 100% no se debería empezar otra relación y eso pasa por aprender a quererse y a estar solo. Antes si quería ir a algún lugar y nadie me acompañaba, simplemente no iba. Si alguien creía que no era capaz de hacer algo, simplemente ni lo intentaba. Ahora no paro de intentarlo todo. 

Aprendí a respetarme. Cuando alguien aparecía en mi vida con mil promesas y luego desaparecía a la primera de cambio. Cuando estaban a cambio de algo. No permitas que nadie juegue contigo o se queden por puro interés. Casualidad de que ahora venga quién se fue. Casualidad después de haber perdido diez quilos de los que me sobraban. Ahora se dan de bruces con la puerta cerrada. 

Esa es la diferencia. Quién quiere jugar, lo seguirá haciendo. La cuestión es: ¿Qué esperas de ti mismo? ¿Qué esperas de los demás? ¿Cómo quieres que te traten? Y darte a ti mismo, el sitio que mereces. Empezando por ti. 





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