Crecer
Fotografía: Internet.
Hoy leí una frase que decía algo así como: "De pequeño quería crecer, ahora no recuerdo para qué". Cuando era niña quería crecer. No quería tener la edad que tenía. Parece que a la mayoría nos ha pasado. Aquello de estar en futuro, más que en presente.
Me pasaba a los doce, cuando era demasiado pequeña para un sinfín de cosas. Me pasó a los quince, cuando quería alcanzar los dieciséis para poder llevar tacones. A esa edad, las niñas de hoy en día ya están cansadas de llevarlos pero a mí, mi madre no me dejaba. Luego cumplí los dieciséis, me puse mis primeros tacones y mi primera falsa corta y entonces quería cumplir dieciocho.
Ya podía llevar tacones, llevar vestidos cortos y escotados y salir con mis amigas a fiestas. Luego descubrí que no era eso lo que me hacia feliz. Para mí no se hicieron las noches, ni los ligues de discoteca, ni beber hasta no saber mi nombre.
Creo que quería crecer para que ya no me dolieran las raspaduras que me hacía en las rodillas cada vez que me caía en el parque jugando. Ignorante...los golpes ahora duelen más y eso que ya no va la cosa de raspaduras o de enfadarse por una pelota.
Lo cierto es que aún me quedaba por aprender. No me gustaban los cumpleaños. De hecho cuando sacaban un pastel y me cantaban yo jamás sabía qué cara poner. Era más bien una mezcla de "ni se te ocurra" "Que no, que no me cantes" "oh por Dios, quiero meter la cabeza bajo la mesa".
Unos años después llegó alguien que me dijo "Siempre sumando, disfruta hasta dónde otros no han podido llegar". Entonces invertí mi lista de prioridades. Ya no importaba lo material, ni tan siquiera el futuro. "Aquí y ahora". El mañana ya llegará y por si no fuese así al menos nadie nos quitará lo disfrutado.
Yo quería crecer...y no me di cuenta que nunca se deja de hacerlo. Aprendí que los recuerdos son valiosos y que sacarlos del cajón muchas veces alegran los peores días, a hacer más planes a corto plazo que a años luz, que prefiero un par de amigas honestas a muchas amistades hipócritas, que no cambio un beso de mi madre por todo el dinero del mundo, que a veces quién más te quiere es quién más te daña siendo precisamente honesto, que más vale la soledad a estar mal acompañado y que ante todo, si no me quiero yo, nadie lo va a hacer.


Comentarios
Publicar un comentario